Mascarillas Béjar, un milagro de vuelta a la producción para salvar la economía

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Fibras Textiles Sanchez SL, tras 25 años de tradición, ha creado una nueva fuerza productiva fabricando un millón de mascarillas quirúrgicas a la semana en Béjar, uno de los enclaves textiles históricos españoles.

La industria textil española ha visto como se relocalizaba fuera la gran mayoría de su producción paulatinamente desde principios del año 2000. La fuerza de las cadenas de distribución de productos textiles españoles, con gran diseño y a costes muy bajos, junto al famoso "dumping" chino fruto de la desaparición de los aranceles y tasas a la importación desde Asia, propiciaron que nuestras industrias dejasen de existir, hasta un 80 por ciento menos a partir del 2009.

Los empleos, las pequeñas ciudades que sostenían su vida con ellos en los cinturones textiles de Badalona, Barcelona, Alcoy, Elda o Béjar, entre otros, se fueron diluyendo en el olvido de un rodillo que todo lo arrasó junto al crecimiento de cadenas enormes de producto.

No solo en moda, sino también en decoración, donde las grandes distribuidoras emplearon su tiempo en ofrecer diseño a precios de "locura" gracias a la fabricación en China, India, Pakistán, Corea, Tailandia, Filipinas…. O incluso en Marruecos, Argelia y Egipto. Se desplomó con ello la economía dependiente en zonas donde la riqueza en cifras de empleo eran muy buenas; cambió entonces al desastre y al subsiguiente abandono de fabricas, talleres, industrias auxiliares… y con ello la riqueza de su zona y sus habitantes. En Béjar los jóvenes hace ya años que se van, es un éxodo que huye a Salamanca, Madrid, Valladolid o fuera de su zona de Castilla para buscar otro proyecto personal y laboral más rentable en el resto del país o incluso ciudades europeas.

Las cifras de desplome del empleo son un escándalo en zonas donde una huida empresarial productiva e industrial no ha sido sustituida por otra, sino única y absolutamente clausurada sin ayudas de casi ningún tipo; es más, con la competencia casi desleal que suponen ciertos productos textiles masivos chinos, que proceden de empleos basura, con nula responsabilidad social, con explotación en sueldos y horarios abusivos y protegidos desde el propio gobierno. Con ello, la producción se ha seguido perdiendo hasta un 80 por ciento e incluso un 85 en varios sectores, favoreciendo su localización fuera de España y de Europa.

La crisis del coronavirus ha sido el último eslabón que le faltaba a esta cadena de sinsentidos en los que los sucesivos gobiernos de España han ido desprotegiendo a la industria española en general y a las manufacturas e industrias tradicionales en particular, siendo nuestro país el fiel reflejo de una falta de criterio sobre el difícil equilibrio entre respetar la capacidad de demanda del mercado interno de productos muy accesibles y no destruir, a cambio, mas tejido productivo que genera y generaba miles de puestos de trabajo necesarios, imprescindibles y responsables.

Tres generaciones de textil

En esta tesitura, la familia de Alberto Sánchez con su empresa de tres generaciones de textil de descanso (almohadas y fibras de relax) y tras identificar que la necesidad de mascarillas quirúrgicas, fabricables con una inversión factible en la fábrica de Béjar, decidió emprender este proyecto que hoy es un ejemplo de nueva industria relocalizada española en los peores momentos de nuestro panorama en general: Mascarillas Bejar.

Mascarillas Bejar ha podido salvar los seis empleos fijos que tenía la manufactura de almohadas en Béjar y ha creado por el contrario 24 puestos de trabajo más, evitando un ERTE y posiblemente un concurso y, sin embargo, facilitando una nueva forma de vida a toda una generación actual de empresarios de la zona. Y todo ello, por debajo de los precios tasados por el Gobierno por unidad de mascarilla, precios ya suficientemente ajustados en la tesitura actual de costes en Estado de Alarma en todo el planeta.

¿Porque las mascarillas quirúrgicas? Esa es quizás la pregunta que todo el mundo se hace cuando observan el fenómeno Mascarillas Bejar. La realidad es que las mascarillas quirúrgicas son, sin duda, un éxito; y eso con las dificultades que ha entrañado la inversión en la maquinaria (máquinas que, por desgracia, todavía no se hacen en España), su calibrado, la creación del tren de fabricación nuevo, la formación del personal, la web shop online, la creación de la marca, la organización de toda la empresa y ahora un fenómeno de ventas y marketing español cien por cien de "pura raza".

Además, como buenos empresarios, los creadores de Mascarillas Bejar, identificaron hace más de dos meses que España, como ya había pasado desde principios de Enero en Asia, iba a necesitar  mascarillas quirúrgicas como una verdadera e imprescindible  revolución de uso cotidiano para las relaciones sociales; algo casi obligatorio hasta que se encontrara una vacuna, por tanto, era un producto nuestro más necesario que nunca y que venía para quedarse una larga temporada como algo habitual de nuestras vidas.

Consumo de producto propio frente a la importación masiva

Producto cien por cien español y garantía de calidad y oficio, algo que desde que hace varias generaciones  ya ocurría en Fibras Textiles Sánchez SL. Una nueva forma de consumo de producto propio, prestigiado y demandado, frente a la importación masiva, cada vez más en conflicto de duda del consumidor.  

A día de hoy, Mascarillas Bejar ha conseguido además ser un fenómeno viral y realizar una campaña de ventas única y espectacular en estos tiempos de duda y difícil aceptación en la mentalidad de los españoles, que están más escépticos que nunca, incluso con lo elaborado aquí.

Béjar se ha volcado con la empresa que le está dando una vuelta de imagen a una localidad salmantina, cuya historia textil se revela fundamental y se encuentra en su Museo,  siendo un ejemplo de tradición, lo que, en la estrategia de este momento, está siendo un referente en todo el país.

La intención de Mascarillas Bejar es seguir apostando por ello y continuar creciendo y consolidando industria y empleo en Béjar. Y a su vez conseguir demostrar que España sigue siendo un gran motor industrial cuyos mimbres deben ser tejidos desde la responsabilidad económica y la nueva economía. Porque lo que sí es cierto es que la nueva era de los empresarios que están relocalizando hacia el país (y recuperando con ello manufacturas de toda la vida) se caracteriza por una economía responsable, donde el producto se fabrica con unos márgenes socialmente calibrados, en el país que esperamos todos construir desde el respeto y la honestidad, valores que nunca se debieron perder.

El futuro de Mascarillas Bejar es seguir creciendo, mejorando, invirtiendo en más fuerza productiva, más y mejores métodos en tecnología manufacturera, hasta llegar a ser el referente nacional de empresa familiar que consiga darle "la vuelta a la tortilla" y hacer de su país un ejemplo de economía sostenible y generadora de riqueza autóctona. Algo que hoy, más que nunca, es vital y básico en el presente y el futuro de España y Europa.

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