La vuelta al trabajo en la nueva normalidad

En víspera de la vuelta al trabajo para aquellas actividades económicas no esenciales (y donde el teletrabajo no es una opción), que fueron suspendidas en España el 30 de marzo del 2020 por la pandemia actual del coronavirus SARS-Cov-2, vamos a tocar un tema donde no hay consenso entre los expertos hoy en día: el uso de las mascarillas. De todas formas, vamos paso a paso.

Tal como explica el Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de EEUU (1), el coronavirus es una amplia familia de virus responsables de causar patologías respiratorias, de leves a moderadas, como el resfriado común. La mayoría circula entre animales como cerdos, camellos, murciélagos y gatos. Pero en ocasiones “saltan” a los humanos.

De los siete coronavirus conocidos que pueden enfermar a las personas, tres de ellos han surgido en las últimas dos décadas, provocando importantes patologías y muchas muertes:

SARS-CoV: este coronavirus apareció en noviembre 2002 en China, causando el síndrome respiratorio agudo severo o grave (SARS, por sus siglas en inglés) y desapareciendo en 2004.MERS-CoV (2): apareció en 2012 en Arabia Saudí, provocando el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés) y suele desencadenar brotes epidémicos. Los datos científicos señalan a los dromedarios como reservorio del MERS-CoV y una fuente animal de infección humana, pero se desconocen la función específica de los dromedarios y cuáles son exactamente las vías de transmisión.SARS-CoV-2: a este lo conocemos. Sus siglas vienen del inglés Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2. También llamado 2019n-CoV (2019 novel coronavirus), aparece en China en diciembre 2019, siendo el responsable de la enfermedad infecciosa llamada COVID-19 (Coronavirus Disease-2019). Se declara pandemia por la OMS el 11 de marzo de 2020.

Este nuevo virus es tan reciente que, obviamente, no existe información sobre él anterior a noviembre del 2019. Pero, a partir de los primeros casos, las investigaciones no han cesado y, poco a poco, vamos conociendo más datos sobre el SARS-CoV-2. De hecho, la avanzada tecnología actual hace que la información llegue de forma instantánea desde una punta a otra del planeta. Por desgracia, ésto tiene su parte negativa y es que la desinformación tiene la misma ventaja.

Los bulos, “fake news” y demás medias verdades, crean confusión, ignorancia y pésimos conocimientos sobre una realidad de la que aún nos queda mucho por conocer.  En España, por ejemplo, tenemos a los compañeros de maldita.es (3), que son un medio sin ánimo de lucro que, como dicen en su página web, su fin es dotar a los ciudadanos de “herramientas para que no te la cuelen”. Desde el principio han estado actualizando y desmintiendo bulos sobre el coronavirus y actualmente han aclarado 690 bulos (4).

Para poder pararlos y entender la poca verdad que conocemos sobre COVID-19, debemos acudir a la evidencia científica. Así que… ¡manos a la obra!

En toda enfermedad contagiosa, hemos de conocer su forma de transmisión.  En el caso de la transmisión del SARS-CoV-2 (5), el virus se encuentra en las gotículas respiratorias (diámetro ≥ 5-10 µm) que salen de la boca o nariz al toser o estornudar, incluso al hablar, de un paciente infectado (con o sin síntomas). Si esos virus llegan a las mucosas (boca o nariz) o conjuntiva (ojos) de una persona, ésta puede infectarse.

Puede ser por:

Transmisión directa: al estar en contacto estrecho (menos de 1 metro) con una paciente infectado y dichas gotículas respiratorias alcancen las mucosas. Por esto es el aislamiento por gotas.Transmisión indirecta: por fómites. Estas gotículas con carga viral pueden estar en superficies u objetos (desde horas hasta días, dependiendo del material), y si los toca una persona y luego se toca la cara, corre riesgo de infectarse. Por esto es el aislamiento de contacto.

¿Transmisión aérea? Puede haber, en circunstancias y lugares específicos en que se efectúan procedimientos o se administran tratamientos que pueden generar aerosoles (núcleos goticulares con diámetro < 5 µm, que pueden permanecer en el aire durante periodos prolongados y llegar a personas que se encuentren a más de un metro de distancia). Las técnicas que pueden generar aerosoles son:

Administración de un fármaco por nebulización.Intubación endotraqueal.Aspiración abierta.Broncoscopia.Ventilación manual antes de la intubación.Giro del paciente a decúbito prono.Desconexión del paciente de un ventilador.Ventilación no invasiva con presión positiva.Traqueostomía.Reanimación cardiopulmonar. (Recomendaciones sobre RCP en paciente con COVID19 aquí).Técnicas de inducción de esputos.